Para escritor ignaciano, legado del Padre Betancourt es inmortal

Para el conocido escritor ignaciano Camilo Cantero, el legado del Padre Antonio Betancourt permanecerá inmortal por su gran influencia en la sociedad misionera y en especial de San Ignacio. Betancourt falleció esta mañana a los 74 años en España, aquejado de una enfermedad.

El escritor Camilo Cantero dedicó un momento de su tiempo para describir el legado el Padre Antonio refiriéndose en estos términos.

»Corría la década del 90 y ejercía el periodismo en mi pueblo San Ignacio Guazú. Vino llegando un Sacerdote Español, lo cual no es absolutamente ninguna novedad para los ignacianos: desde pequeño y más aún quienes fuimos formados en el Colegio San Vicente de Paúl, vimos desfilar por nuestras aulas, el patio del colegio tantos sacerdotes jesuitas de distintas nacionalidades que venga uno más no nos sorprendía en absoluto.

Pero algo hizo que éste Paí sea diferente. Lógicamente desconocíamos en ese tiempo adolescente toda la formación y trayectoria del Padre Antonio Betancourt.

De hablar “muy españolizado”, enérgico, nos alentaba al ejercicio del pensamiento, de escudriñar nuestra historia, de reunirnos cada tanto, ya sea en el antiguo Colegio San Luis clausurado por un gobierno anterior, en el ex Cine San José, nos presentaba a varios conferencistas donde nos hablaban de nuestra rica historia jesuítica.

“La Asamblea de los 30 Pueblos” era el motivo de cada encuentro destinado a los estudiantes de educación media y universitaria, donde aprendimos a comprender cabalmente la rica historia de nuestra tierra misionera y comenzamos a convertirnos en verdaderos soldados de la defensa de ese patrimonio histórico cultural con su legado presente y viviente hasta la fecha.

Aquella primera edición fue un éxito total, después siguieron otras ocho ediciones, la mayoría de las cuales ya no pude participar, pero por las repercusiones obviamente uno se percata de la presencia viva del pensamiento del propulsor de ese evento supra nacional.

Pero resumir a ello, el legado de Betancourt para la zona además de la posibilidad de ser impreciso, sería demasiado injusto. Su aporte fue mucho mayor. Desde ser la caja de resonancia de diferentes segmentos ciudadanos cuando las diferencias surgían, como iniciar todo el movimiento cultural que se desarrolla en ese Museo Vivo que tenemos a la fecha, la integración de los pueblos jesuíticos con diferentes actividades culturales, el encuentro de los pensadores de San Ignacio realizado hace unos años y donde hemos estado quienes somos exponentes de diferentes sectores, la Facultad Libre que es una semilla que va germinando y alguna vez ha de brotar, su tarea con su querida Universidad Católica y su sola presencia en la comunidad era un símbolo de respeto y admiración.

Por ello, su partida deja varias enseñanzas. Las mismas que los buenos pastores de Iglesia con su encomiable labor lo realizan. Sin mucho ruido, pero con resultados visibles, como los rastros dejados por el Paí Antonio Betancourt y a quien no podemos dejar de recordar en estas breves líneas. Tu legado es inmortal y lo recordaremos siempre Padre!!!»

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